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No importa, su música vivirá para siempre

Anoche, en la V Semana Flamenca de Alhama de Murcia, apareció el duende.

Un cantaor juguetón que en 2019 se llevó pa’ Barna la 59ª Lámpara Minera de La Unión.

Matías López Expósito, ofreció en formato quartet un recital de los que quitan el hipo -o lo dan, según la ortodoxia de quien lo escuche-.

El inicial videomontaje de su minera, sirvió de aviso para despistados. La explicación del porqué la precede por un réquiem emocionó. Verlo tocar el bajo eléctrico, y el sintetizador, mientras canta durante diez minutos por granaína (y media) encandiló. «Esto es un reconocimiento a lo que somos, por las culturas que nos habitaron …y las que quedan por venir». Y es que El Mati lo hace través del jazz -que es lo que escucha junto a sus colegas-, también del funk y, obviamente, del flamenco lo cual es él. Tal como demostró con los catorce minutos que siguieron, al cante por soleá, con la única instrumentación de Óscar Lago.

Y así fue transcurriendo. Alternándose entre palos adaptados, desde Triana hasta Cádiz, hasta que por acá apareció su amigo Perico, un certero trompetista cartagenero -y opositor a bombero bueno- con el que redondearon la velada como quinteto*. Poniendo el listón en todo lo alto tras despedirse El Mati con diecisiete gustosos minutos por martinetes.

A falta del Requiem Minerum, bueno es el ‘Mundo’ de #ElMati que está por llegar.

Terminando los postres, se dio la coincidencia que ha inspirado el título de este pequeño artículo: La funda que transporta el instrumento del payo gaditano lleva adherida la reconocible silueta del genial Michael Jackson.

Ante mi curiosidad, el rebautizado guitarrista Óscar de Alhama, me respondió «Claro, porque él también era flamenco». Y yo que, sin conocerlo, le cuento la anécdota de cuando el estadounidense pidió a Joaquín Cortés que le enseñara un par de pasos para incluir en algún vídeo y que el bailaor, así mismo, me había contado ante mi sorpresa en Zaragoza, justo antes de flipar ambos viendo a la estrella mundial en directo.

P.– «¿Cuándo fue eso?»

R.– «Espera que te busco cuánto hace…» Los desmemoriado tenemos a Internet como aliada«¡Qué fuerte, mira, hoy hace un cuarto de siglo!».

El disco 2 de History, la gira mundial de 1996-97. Mi entrada para verlo, en el estadio de La Romareda. ‘Sangre en la Pista de Baile‘, el disco de remezclas que sacó justo antes.

Sin recordar en ese momento, que aquello sucedió justamente un lustro después de que Nirvana publicaran ‘Nevermind’.

* Matías López ‘el Mati’ · cante y to’ lo que sabe · Óscar Lago, al toque · Alfonso Aroca, teclista · Javier Rabadán, baterista y cajón · Invitado a la trompeta: Pedro Miguel Nuñez.

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¿Rodrigo Cuevas, RodrigoCuevas de qué va esto del Trópico de Covadonga?

Pues mira, HijaDeLaFerretera…

Rodrigo Cuevas es un artista 360. El Principe de Verdiciu, es una maga no apta para ortodoxos. Un conocedor de algunas tradiciones y divulgador de sus pasiones. A quien tan bien le encaja el rol de agitador folklórico como el de sexy M. F.

Entre líneas [fotografía Pilar Morales]

Un sátiro asturiano, pelín cabaretero. Que luce travestido de coplera-samurái, con bata-kimono roja y fajín floreado, por no subirse al escenario en cueros. Que apenas se descalza de las madreñas que lo alzan y casi ni se quita la elevada montera picona borleada.

Que bromea «le falta una patatina pa’l kilo» disculpándose por haber olvidado el refajo que una murcianica, presente entre el público, le bordó en alguna anterior visita.

Ah, y que además de ser un divertido contador de historias subordinadas, es buen cantante. Un adaptador de la cultura oral popular de su tierra y, por las maneras, hasta parece músico. Al menos acordeonista.

Tocando al baile [fotografía Pilar Morales]

Alguien que sabe usar su Manual De Cortejo (Aris/El Cohete, 2019) sin necesitad de compartir protagonismo con el fundamental Raül Refree -productor y co-autor de todo el trabajo musicológico referido-. Un recomendable disco largo de debut que, por fecha de lanzamiento, desafortunadamente no apareció en las listas de lo mejor del año pasado -ni apenas en las de este moribundo 2020-. Pero que tras su llamativa portada, atesora, temazo tras temazo, hasta quince disfrutes «aunque apenas tengan estribillo, ni hayan entrado al Billboard Hot 100». «Tal como debiera ser la vida», todo en esencia.

Fortaleciendo el suelo pélvico [fotografía Pilar Morales]
Rodrigo Cuevas se hace acompañar en directo por Mapi Quintana (al contrabajo, sintetizador, coros y pandero) y Juanjo Díaz (a las percusiones) -o al menos así nos mostró el teatro Bernal de El Palmar (pedanía de Murcia)-.

Readapta la célebre ocurrencia de Lennon en aquella actuación de The Beatles ante su realeza británica: «For our last number I’d like to ask your help. Would the people in the cheaper seats clap your hands? And the rest of you, if you’ll just rattle your jewelry».

Arenga «Gritái como les vuestres güeles! Y razón no le falta. Ni por reivindicar l’asturianu, ni en lo sabios que eran nuestro antepasados.

Rememora la poética utilizada por aquellos amantes para rondarse en un antaño no tan lejano.

Ronda en sombra [fotografía Pilar Morales]

Parangona el activismo de Rosa Parks por los derechos civiles de sus EE. UU., tras un simple acto, con la desobediencia marital de una plebeya asturiana, conocida como Milia la Miruxana, que al parecer terminó con el diezmo a su señorito. Y entre líneas, de paso, metaforiza el derecho hereditario en la monarquía de nuestros Borbones.

Encuesta sobre quién baila jotas/xiringüelus vs. swing/capoeira y asegura que sabe identificar por la cara lo que cada cual practica.

Eterniza la memoria de Alberto Alonso Blanco, un transformista gijonés asesinado en 1976. Quién sabe si por ser «Maricón de nacimiento». No como el mismo reconoce le sucedió al propio Rodrigo Cuevas, quien afirma que podría haber sido su referente «…antes de que el lobby gay lo abdujera». No en vano ‘Rambalín’, la única composición propia, es un hermoso homenaje en forma de canción.

Allongé con zuecos [fotografía Pilar Morales]

Comparte la lección maestra que, en un ‘Sentimiento de amor‘, Camilo Sesto da a su hijo Camilín. Tanto en directo, como en playback (desde el palco del representante) mientras el patio de butacas era abandonado en aséptico orden.

Ofreciendo risas y entretenimiento, amor, color y calor ante ciento treinta espectadores. Los cuales, a día de hoy, son suficientes (y necesarios) como para llenar un teatro.

Pandereteiro [fotografía Pilar Morales]

Pero, por poner un porompompero, no hubo tanto sexo como se prometía. Prueba irrefutable de que el distanciamiento social preventivo ha hecho estragos durante esta maldita pandemia.

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Las GBC Live Streaming Sessions inauguradas a Machete En Boca

A estas alturas de la pandemia mundial provocada por la enfermedad por coronavirus [aka #COVID–19] -causada a su vez por el coronavirus tipo 2 del síndrome respiratorio agudo grave [aka #SARS-CoV-2]- y sin haber asistido presencialmente al Bizkaia International Music Experience Professional [aka #BIMEPro] -en su edición «más trascendente e internacional»-, estoy prácticamente convencido de que este 2020 poco bueno va a terminar aportando a la música en directo [aka #CulturaSegura en #AlertaRoja]

El sábado 24 de octubre, la sala de conciertos Garaje Beat Club [aka #GBC] volvió a abrir su puerta de atrás para intentar que no se extinga la llama, aunque lo suficientemente conscientes de que corren malos tiempos para la lírica. En mi pospuesta entrevista a Isaac Vivero (realizada el virnes 30 de octubre para Onda Cero y que puede escucharse aquí), el máximo responsable [aka CEO] del citado «negocio de ocio cultural» y presidente de la Asociación de Salas de la Región de Murcia [aka #MurciaLive!] reconocía lo arriesgado que será tal empeño sin un equipo de protección individual [aka #EPI] económico -como el ofrecido por el Instituto de las Industrias Culturales y las Artes de la Región de Murcia [aka #iCa], a través de la reciente iniciativa FrecuenciaRM– o sin más fechas patrocinadas como la inaugural del 1er ciclo GBC Live Streaming Sessions -a través del 10º circuito de músicas populares Girando Por Salas [aka #GPS] por obra y gracia del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música [aka #Inaem]-.

Machete En Boca fue el pasado (y lejano) año una de las 26 bandas seleccionadas para girar por alguna de las salas supervivientes en cualquiera de nuestras 50 provincias. Y, en esta ocasión, han sido las encargadas de abrir fuego, con apoyo ministerial y con todas las medidas de seguridad posibles pero (lógicamente) sin mascarilla y por primera vez sin un público delante que les hiciera el necesario ruido.

Machete En Boca -en el camerino y de izquierda a derecha: Pibe, La Prima, San y Falso Ídolo- [fotografía Pilar Morales]

La entrevista a sus actuales cuatro miembros supuso el fin a mi antigua grabadora digital, no por lo respondido sincera y paritariamente justo antes de cenarse el escenario -sin apenas notárseles lo de «vamos a parecer estar haciendo un playback»- y ni siquiera por los disimulados nervios ante su «segundo concierto de la nueva anormalidad», tras el del Jimmy Jazz en Vitoria ante un público (obligatoriamente) estático-. Sino porque casualmente parecen ser los signos del final de una era.

Machete En Boca -1ª parte del show– [fotografía Pilar Morales]

Las maestras de ceremonias [aka MC]: San y La Prima salen a partir la pana, con su volumen 4 «aguardando a ser publicado en cuanto se pueda», Machete en Boca y sin morderse la lengua. Escudadas por los productores Falso Ídolo Dj (su disyóquey de siempre) y el Detective Pibe (también MC) -con quien el anterior tiene un proyecto de confesos Pecadores posbakalas llamado: Me Das Mucho Amor [aka #MDMA]- y que aprovecharon para presentar tres o cuatro temikas Hardbass [aka Хардбасс, en ruso] en cuanto las chicas suben al camerino a cambiarse de ropa y los dejan solos para animar a la peña que pagaron 5 € para ver el concierto desde sus kasas.

Viéndolas actuar, quién diría que la sala estaba (casi) vacía.

Machete En Boca -2ª parte del show– [fotografía Pilar Morales]

PS. Discúlpe la reiteración excesiva del uso de los corchetes y sus respectivos anglicismos (innecesarios), conocidos como akas [also known as u o sea], pues han sido utilizados voluntariamente con la intención de subrayar el excesivo usos de siglas al que nos vamos acostumbrando. Y, por si acaso, probarme a ganar un AK [aka Avtomat Kalashnikova, también conocido como fusil Automático Kalashnikov] e ir preparándome para lo que venga.

Espero, al menos, que los vínculos marcados [aka link] sean útiles a quien leyera este artículo [aka post] para escuchar, ver o aprender algo más.